Es su amistad lo que me ha hecho abrir los ojos a la música, a lo instrumental, al sonido a piano y a otras tantísimas melodías que ahora despiertan en mi sentimientos que son casi imposibles de describir...
Pero todo esto siempre ha sido desde siempre distinto desde sus ojos. Con una forma de sentir y sí, una forma distinta de ver la música que de escapa a la mayoría de los mortales y yo tantísimas veces he envidiado y envidio.
Cuando realmente terminé de entender qué es la sinestesia dejé de buscar sobre ello en Internet como había hecho noches enteras, y aun así no me había dejado de sorprender.
Pasaron días, semanas y meses sin siquiera pensar sobre ello cuando algo extraordinario sucedió... pero solo unos minutos antes, no podía pensar, ni por asomo lo que estaba a punto de suceder.
Y esque hasta ahora, jamás pude haber imaginado llegar a casa y llorar por algo que es imposible de explicar.
Aun con esa sensación de haber sido perseguido por algo, que dudo tenga nombre y que desde los principios de nuestra existencia pocos han sido los que siquiera han podido imaginarlo, mis ojos aun no han comenzado a arrojar a borbotones las mil y una lágrimas que caerán, a las que mi corazón ha dado forma tras haber presenciado, tal vez de forma mas cruel que el resto de órganos que forman mi cuerpo, tal belleza sobrenatural.
Una extraña sensación en la que toda importancia de lo físico es inferior a una pequeña mancha en el suelo y en la que todo lo estático cobra vida, tanta que hasta llega a alcanzar un exponente que otros pudieran considerar preocupante.
Y aun así, se que con las palabras que aquí escriba, ni siquiera podré reflejar una caricia de lo que he sentido.
No se si llamarlo visón, sueño o realidad aparte. Sí... eso es... una realidad. Una realidad en la que se sucede un concierto de sonidos, colores y formas y mil una magias más... todo alrededor de tu cuerpo... envolviéndote... haciéndote olvidar la realidad y sumergiéndote en un océano de... sí, un océano de sonidos en el que tu cuerpo, sí, tu cuerpo, es capaz de flotar.
Cierra los ojos... y por un instánte imagínate estar viendo una melodía... sí, viendo. Imagínate tu cuerpo rodeado de color... sí, rodeado de color. Y que tales formas y tales colores decoran cuan realidad te rodea en este preciso instante... y si has sido capaz de sentirlo, entonces tu mente habrá acariciado la mitad de la realidad aparte que un sinestésico puede percibir.
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"Llegué a casa y escribí en una nota los colores que había visto en la canción. La llamé... le mostré la canción, le pregunté por sus colores... eran los mismos."
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Bienvenido al mundo de la magia... sinestesia.
Soy azul.